Si alguna vez lees esto y te acuerdas de hoy, de lo que me dijiste, sábete que me lastimaste profundamente. Que saber lo prescindible y reemplazable que te soy es la peor forma de despedir el día que abrió casi pleno y que alimentó las ilusas e insulsas esperanzitas de más sonrisas que amarguras.
Escucho la rola que he tenido presente desde la última vez que nos vimos, esa que te he escrito un par de ocasiones en estos días... cosa rara, generalmente me pone de buenas y me hace recordarte lindamente, pero hoy me sabe a mentada. Con la mandíbula apretada no la puedo cantar.
Ciertamente rato hacía que no escribía sólo para ti, siempre lo hice para mí.
So fucking sad...