Estos otros días de lluvia mañanera y neblina me provocan -como a tanta otra mucha gente- un sentimiento medio extraño como de añoranza o anhelo. Este clima me resulta semi detestable, evita que quiera levantarme de la cama para llegar a la oficina o que desee salir una vez que he vuelto a casa. En una especie de rebelión, me resisto a disfrutar del frío y anhelo el sol.
Aquí dura muy poco la primavera y el calor, estamos en pleno verano y prefiero asarme o tostarme con shorts a cargar con chamarra y bufanda, tal como hoy.
-.-
julio 08, 2008
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