Quiero ser una isla. Donde pueda subsistir, alejada del mundo y sus banalidades. De unos días a la fecha detesto la televisión, donde el sexo y la violencia física y mental son lo 'in'.
Encuentro todo más podrido que de costumbre, los universos a los que pertenecí se desvanecieron y con ellos sobreviene la ausencia de costumbres, de emociones. Ahora se protege para sanar y se huye. Ni lo mejor ni lo peor.
Quiero ser una isla.
No hallo lo que tenía, ya no soy la que era ni la que fui. Crecí, maduré y la repulsión por lo grotesco y lo obsesivo van en aumento.
Quiero una isla donde empezar de nuevo, que produzca lo que las fértiles tierras ofrezcan y se bañe con monzones. Con el aire limpio, sin la ambición del dinero, sin la alienación de los congéneres.
Sola estoy, sola me siento. En medio de tanto mamífero 'pensante'. 25 años y ya estoy harta del mundo y su gente...